Cuando Manuela vio la expresión sombría de Laura, salió apresurada de la oficina.
Laura dejó que el teléfono sonara tres veces antes de contestar. Apenas respondió, una voz furiosa resonó con gran estruendo: —¡Laura, te has vuelto muy atrevida, ¿cómo te atreves a no contestarme?
Laura mantuvo el rostro tenso, su voz sombría. —¿Qué es lo que deseas?
La persona al teléfono era su hermana biológica Maite, quien se había perdido de pequeña. Desde que la encontraron, siempre se había opuesto a ella.