Anya soltó el aliento que no sabía que estaba conteniendo, su cuerpo temblaba, ¿Cómo podía ser tan frío, tan insensible? Sabía que Sonya llevaba años a su servicio, prácticamente la había criado, y a él no parecía importarle en lo más mínimo su bienestar.
Pero en el fondo, Anya sabía que no debería sorprenderle, Viktor solo se preocupaba por sí mismo y sus propios intereses, y si Sonya comenzaba a ser un estorbo, un lastre para sus planes... Bueno, no quería ni imaginar de lo que sería capaz co