Con una expresión de rabia que rayaba en la demencial, Viktor salió disparado por el pasillo en dirección al salón principal del evento. Sus ojos se movían frenéticos, buscando en cada rincón, en busca de la menor señal que le indicara el paradero de su fugitiva esposa.
Al entrar al amplio recinto, todas las miradas se volvieron hacia él, desconcertadas por su repentina llegada tan agitada y su aspecto descompuesto. Viktor no les prestó la más mínima atención, pasando entre los presentes a empe