Anya temía por la seguridad de su hijo Yuri, pues sabía que Viktor, ese monstruo, era capaz de causarle daño solo para hacerla sufrir a ella.
No podía creer lo ciega que había estado respecto a la verdadera naturaleza de Viktor, llegando a creer que él era el mejor de los hombres mientras pensaba que Alexei era el verdadero monstruo, ahora se daba cuenta de lo equivocada que había estado.
Anya se quedó sentada en la cama de su habitación, con la mirada perdida y lágrimas silenciosas rodando po