Teniendo a mi pequeña profundamente dormida, subo nuevamente a la camilla, donde acuesto a mi hija y con dificultad me acuesto a su lado porque todo mi cuerpo duele.
— Marcela…
— Si realmente quieren serme útiles, salgan por favor. Necesito poder pensar en todo lo que está sucediendo.
— Antes de que tomes una decisión, quiero que sepas lo que hemos hablado mi hermano y yo. Nosotros vamos a hacer que Arianna sea nuestra heredera, pero, lógicamente no le daremos un negocio lleno de problemas.
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