Miro a los dos hombres idénticos sonreírme como si fuéramos grandes amigos o si tuviéramos una agradable relación, cuando no es así. Pero, ellos trabajan como actores siendo mafiosos, si hay algo en lo que son buenos, es en ser un completo engaño.
‘Desgraciados’ les digo mentalmente.
— ¿Qué pasa si no quiero saberlo? ¿Acaso me van a dejar ir si digo que no quiero ser la esposa de alguno de ustedes aunque me den oro? — pregunto y ellos sonríen.
— Seguiremos haciendo lo que queramos, porque nunca