Tres semanas después
Durante todos estos días me he mantenido encerrada en mi habitación. Aunque al principio Noah tocaba mi puerta una y otra vez pidiendo que habláramos, después de pasar todo un día encerrada en mi habitación, terminó avisando que se marchaba para dejarme descansar como yo quería.
El mismo día en el que Noah se marchó, Eva apareció y por ello, en cada momento en el que tenía que alimentarme, ella aparecía tocando mi puerta. Para después abrirla y dejarme la comida sobre la