Ethan.
Mi pequeña niña estaba cumpliendo su primer añito, y en vez de una fiesta, decidí sacarla a pasear junto a mi esposa.
Enamorarme de Liz fue más fácil de lo que pensaba. No tenía idea de la excelente mujer que me acompañaba todos los días.
Escalé bastante como CEO, logrando ocupar el puesto número tres, incluso superando a las empresas que vendió Jax.
—¡Ethan! ¡Está dando sus primeros pasos! —exclamó Liz.
Mi hija, Samantha, salió idéntica a su madre. Su piel era café con leche y sus oscu