Lilia.
—¡C-Chris! L-la boda… —gemí.
El hombre me estaba dando como cajón que no cierra después de haber tomado una ducha. Íbamos a llegar tarde a la boda de Ethan por estar haciendo nuestras cosas.
Se volteó hasta que yo quedé encima de él. Mis ojos se iban hacia atrás porque su miembro llegaba a lo más profundo de mí… Era una experiencia deliciosa.
—Vamos, Lilia. Muévete como mejor te parezca —gruñó.
Agarró mis pechos con salvajismo. Los Apretujó mientras yo daba movimientos desesperados y