Lilia.
Íbamos en el auto de Chris hacia la ciudad vecina, en donde yo había nacido y me crie toda mi vida. Miraba por la ventana, viendo cómo se hacía de noche.
Me preocupaba el estado de mi padre, y lamentaba no haber estado presente para él en un momento difícil como ese.
¿Qué me diría?
—Evita hablar con tu madre —comentó, de repente.
Fruncí el ceño.
—¿Por qué?
—Haré lo que pueda para que te cueles en la habitación de Jax, solo te pido que no intentes ir a la sala de espera porque segurament