Chris.
Quedé casi destruido por culpa de mi padre ese día. Me utilizó como si yo fuera un saco de boxeo, hasta sentí que me rompió una costilla por el inmenso dolor e hinchazón generado en esa zona.
—Vuelve a tocarle un pelo a Robert, y te irá peor —amenazó, esculpiéndome al final.
Mi ojo estaba hinchado, no podía abrirlo por completo. Lo miré una última vez, agonizante y solo arrugó la boca con asco.
Él se marchó, dejándome tirado en el suelo casi inconsciente. Necesitaba ir al hospital o podí