— No te servirá de nada llevarme, mi padre me desprecia, por eso me exilio, no conseguirás nada — dijo Ekatherine con un deje de burla.
Fernand se acercó hasta la hermosa loba de piel morena.
— Te sorprendería lo que un padre es capaz de hacer por su retoño, no deberías juzgar tan duro a tu progenitor, te demostrare lo equivocada que estas mi pequeña flor de loto — respondió Fernand acariciando los labios de su concubina.
Ekatherine dejo salir un gruñido.
— Un día maldito, te lo juro, un día me