La voz de la señora Toledo, madrastra de su esposo y de Alejandro, irrumpió en la habitación, y la pobre mujer, sin lograr resistirlo, se había desplomado sobre el suelo. Rápidamente, Aitana y Julia la auxiliaron, y las enfermeras entraron. El corazón de Aitana se estaba rompiendo. Ainara era terrible, un monstruo, uno que ya había hecho demasiado daño.
En los muelles, Ainara se ocultaba. En su celular podía ver que la policía ya la estaba buscando. Alejandro, al parecer, había sobrevivido al d