Pese a las advertencias de Lucy, Libi buscó el video. Prestó atención a cada insulto que los manifestantes le decían mientras la atacaban. Nada fue tan terrible como el rostro de Irum deformado por una ira brutal mezclada con amarga impotencia.
Entendió así el enojo que él sintió cuando se enteró tardíamente de lo ocurrido con Iván.
—No leas los comentarios —le dijo Lucy.
Libi empezó a leerlos. ¡La descueraban viva! Lo más suave que le decían era «put4 chup4pollas».
—Al menos con la cara