Los seis pares de zapatos que Irum le había comprado a Libi tendrían que esperar al menos un mes para que ella los usara. Una bota ortopédica y una pantufla serían su calzado mientras le durara la licencia médica.
Ella nunca tuvo tantos zapatos ni tan bonitos y ciertamente jamás se habría gastado en ellos lo que Irum, aunque tuviera dinero de sobra.
A mediodía, Irum recibió los resultados de los exámenes médicos y fue a ver si Libi seguía dormida. Ella no estaba en la cama.
No respetaba su de