—¿Está todo listo para la reunión con los inversionistas? —preguntó Alejandro.
—Todo listo. El señor Klosse lo espera en su oficina con una señorita —le contó Ana.
Había cosas en la vida que era mejor mantener alejadas. Por separado funcionaban de maravillas, pero cuando se juntaban eran un verdadero desastre y así ocurría con Irum y las mujeres. Qué mal gusto tenía su hermano para emparejarse.
A medida que subía en el ascensor, aumentaba el temor de que la señorita que lo acompañaba pudiera