Clara Isabel está aterrorizada y su corazón siente que está a punto de salir de su pecho.
— Suéltame, imbécil atrevido. —exigió la chica y se levantó con tanto miedo que hasta tuvo la fuerza necesaria para lanzarle una feroz patada al hombre, sin antes ver de quien se trataba.
— ¡Auch eso me dolió! —Se quejó el hombre mientras coloca su mano abarcando su miembro por encima del pantalón. — ¡Joder! Me has dado tan fuerte que creo que ya no volveremos a tener hijos. —Dijo el hombre mientras se lam