— ¿Entonces ahora ya tienes un hijo? —Preguntó no muy contento, pero debió fingir.
— Sí, tío, ya tengo a quien nombrar como heredero. Bueno, es decir que ya está agregado en el testamento para cuando yo muera él se haga cargo de todos los negocios.
— Esa es una buena noticia mi querido sobrino, pero ¿dónde está tu hijo y su madre?
— La chica con la cual estoy casado es la misma que te abrió la puerta y…
— ¿Cómo? ¡Ay, perdón hijo! Yo no la traté de buena manera cuando ingresé, incluso la ofendí