El teléfono de mamá María sonó esa noche.
Aún no era muy tarde, pero mamá parecía reacia a contestar cuando un hombre la llamaba a estas horas.
"¿Hola?"
"Buenas noches, María." El hombre la saludó con una voz muy amable y suave. A mamá, de hecho, le resultó gracioso.
"Sí, señor Baskoro. ¿Por qué me llama a estas horas?" preguntó mamá sin rodeos.
Ya habían varios hombres que se le habían acercado, de diferentes profesiones y orígenes, pero mamá nunca les daba cabida si no era por temas laborales