Mundo ficciónIniciar sesiónHiz se dio cuenta que había llegado el momento en su vida de cambiar cuando llegó Dober a la nave, con ojeras y rostro pálido por el cansancio. Entró a la habitación y la abrazó, haciendo que los dos cayeran a la cama, acurrucándose en Hiz.
—Gracias, Hiz —susurró.
La misión demoró tres días. Todo ese tiempo Dober no llegó a la nave y Hiz estaba segura de que él no descans&oacut







