Hiz dejó salir un suspiro de cansancio.
—No creo que Dober me muestre en sociedad tan pronto —comentó con desinterés, se sentía demasiado cansada mentalmente.
—Oye, ¿qué le pasó a tu parche? —inquirió Dane.
Hiz llevó una mano a su cuello y cubrió su marca.
—Lo tenía puesto, ¿cómo se pudo caer? —comenzó a mirar el piso de la habitación.
—Ellos se caen cuando la marca ya no lo necesita —explicó Dane—. Qué bueno que ya te encuentres mejor.
La primera buena noticia que Hiz recibía en todo el día.
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