—Muy pesada.
—¿Pesada? —preguntó Dober.
El doctor y Dober se miraron las caras: uno preguntaba y el otro negaba con la cabeza, dando a saber que no entendía de lo que hablaba la chica.
—Al parecer está algo confundida por los medicamentos —informó el doctor.
—Te-tengo ganas de vomitar —Hiz intentó levantarse para poder vomitar, pero unos Plumas la tomaron para apoyarla en la cama.
—¡No, no te muevas!, necesitamos que estés acostada —le dijo un joven.
Hiz volvió a relajarse, al sentir que las ga