CAPÍTULO 64: EL CORAZÓN DE LA LOBA
La revelación de que el amor, y no la rabia, era la fuente de mi poder más profundo, me dejó en un estado de asombro y confusión. La noche, tras la visita de Ashen, la pasé en vela, no por miedo, sino por una introspección febril. Sostenía a mis hijos dormidos, sintiendo sus pequeños corazones latir contra el mío, e intentaba comprender cómo la emoción más tierna que poseía podía ser el arma más letal contra la oscuridad. Era una paradoja que mi mente de guerr