El silencio de la cueva era distinto al silencio del bosque. Afuera, el mundo parecía respirar con nosotros, pero aquí dentro el aire se comprimía, como si las paredes estuvieran escuchando. Ashen había tomado el primer turno de vigilancia. Podía sentirlo incluso sin mirarlo: su postura tensa, su atención clavada en cualquier movimiento fuera de la entrada. Dorian dormitaba, aunque sabía que no dormía del todo; su respiración era demasiado alerta, demasiado consciente.
Yo me acomodé contra la p