Al día siguiente...
Cuando Beth llegó a la oficina, Vanessa apareció ante su escritorio y le informó que Ryan quería verla con urgencia.
A Beth se le revolvió el estómago. Un vívido recuerdo de la confesión de Ryan cruzó por su mente, dejando a su paso un pavor gélido.
—¿Por qué quiere verme con tanta urgencia? —logró decir, con la aprensión cerrándole la garganta.
—¿Quién sabe? Solo soy la humilde mensajera —dijo Vanessa con desdén—. Ahora tú eres la estrella con el favor del jefe. ¿Cómo iba a