Del otro lado, el rostro de Malcolm se contorsionó en una máscara de furia. Las noticias de Gary se asentaron en su estómago como un peso de plomo.
—¡Ese mocoso desagradecido! —rugió—. ¿Se casó y ni siquiera pensó en decirme? ¿Cree que puede olvidar que existo?
Con un golpe resonante, su puño se estrelló sobre la mesa. Un destello oscuro parpadeó en sus ojos. Estaba tanto herido como furioso de que Alex le hubiera ocultado tales noticias.
Con un frenesí, marcó el número de Alex.
La llamada se c