Beth echó una mirada a Aurora, logrando dibujarle una pequeña sonrisa mientras intentaba serenarse. Pero al cruzar el umbral hacia la majestuosa mansión, sus piernas la traicionaron, temblando ligeramente. El murmullo tenue de las conversaciones, salpicado por estallidos de risas y el delicado tintineo de las copas, las dio la bienvenida.
Se le cortó la respiración al contemplar la opulencia que la rodeaba. La mansión era una obra maestra del lujo, con una araña de cristal colgando del techo, c