Mía
Estaba a punto de tener lugar otra ronda de una ceremonia muy agotadora. No soy un gran fanático de las fiestas, con tanta gente en un lugar a la vez con música a todo volumen que amenazaba con volarme los tímpanos.
Llevaba un vestido verde mar que se pegaba a mi piel, mostrando mis curvas. Mi cabello caía hasta mi espalda y estaba decorado con algunos alfileres plateados que aumentaban la belleza.
"Ya estás lista, Luna". La criada que me estaba atendiendo me dio un último toque en la car