~Mia~
Ha pasado una semana y seis días de silencio absoluto en el lugar donde me mantienen prisionera.
Con cada día que pasaba, mi miedo por mi destino, en el decimocuarto día de mi estancia aquí, me aterrorizaba.
Unos golpes en la puerta hicieron que mi corazón se acelerara de nuevo.
La puerta se abrió unos segundos después, como siempre, y entró la criada que me atiende. Traía el desayuno, como de costumbre, y caminó mecánicamente para colocarlo en la mesita de noche, como siempre hace cada m