—¿De verdad te gusta la comida italiana, eh? —preguntó Killian, agitando su tenedor manchado de salsa desde el otro lado de la mesa de madera marrón en la que estábamos sentados.
—Sí, está deliciosa. Este sitio es increíble. —Mis ojos recorrieron el restaurante de temática roja. Todo el lugar tenía un aspecto tan acogedor, desde las sillas y mesas de madera pintadas de marrón hasta los ventanales transparentes que ocupaban toda una pared.
—Es bastante normal. Te llevaré a un sitio mejor la próx