Mundo ficciónIniciar sesiónEnarco una ceja, pidiéndole una explicación.
—¿Y bien?
—Tome asiento, señorita. —Señala la silla.
Este hombre se ve que tiene una paciencia de oro, o es que solo odia su trabajo y trata de sobrellevar la situación.
—Muy bien. —Me siento con mala gana.







