CAPÍTULO 23

Enarco una ceja, pidiéndole una explicación.

—¿Y bien?

—Tome asiento, señorita. —Señala la silla.

Este hombre se ve que tiene una paciencia de oro, o es que solo odia su trabajo y trata de sobrellevar la situación. 

—Muy bien. —Me siento con mala gana.

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