Capítulo 55 —Ahora sí que no me vas a poder dejar…
Narrador:
Franco no se movió de inmediato. En su lugar, atrapó la muñeca de Lorena con firmeza y llevó sus dedos a su boca, mirándola con esos ojos ardientes que la desarmaban por completo.
—Mírame —ordenó en un murmullo grave.
Lorena obedeció, sintiendo su respiración volverse errática cuando vio su lengua salir para atrapar sus dedos y envolverlos en su calor húmedo.
Franco los lamió con lentitud, saboreando cada gota de su esencia, sin apart