—¿No estás sorprendido? —preguntó Robert, notando la impasibilidad de su hijo.
—No voy a mentir papá. Tú siempre lo viste como el niño indefenso que perdió a sus padres. En cambio yo, siempre lo vi como lo que es: un hombre extremadamente competitivo, capaz de hacer cualquier cosa por sobresalir