Cada pedazo de él era alucinante, su cuerpo ardía por él de tal forma que aquello parecía irreal, como si fuera un sueño loco.
Ella sintió su delicioso sabor en sus labios, haciendo todos los movimientos que su cuerpo tan sutilmente pedía, como si estuvieran cantando una canción donde solo ellos sabían la letra y el ritmo, a ella le gustaba pensar que solo ella entendía la melodía que el cuerpo de Jamie era.
Cuando sus miradas se encontraron él la tiró del suelo, sus manos grandes y fuertes se