Axel permaneció de rodillas, aturdido por las palabras del alfa Turner. Su corazón latía frenéticamente mientras sus ojos seguían cada movimiento de los lobos que abandonaban la tienda, uno por uno, levantándose y saliendo, hasta que el silencio se apoderó del lugar. Solo quedaba sangre.
Aún aturdido, Axel sintió que un vacío se formaba en su pecho al darse cuenta de que su padre había sido decapitado frente a sus ojos. Una ola de desesperación amenazó con envolverlo, haciendo que sus rodillas