La luna llena estaba muy cerca, y Sam miró hacia afuera de la pequeña cabaña.
Tenía que irse pronto, antes de que esos lobos descubrieran su verdadera identidad.
Suspiró y volvió su mirada hacia el interior del cobertizo que le había sido asignado desde que Dimitri y César los dejaron en el pueblo.
Se sentía completamente enferma, y pensaba día y noche en Axel.
Sam caminó de regreso a su cama y nuevamente sintió ese nudo en el corazón, la certeza de que todos la habían abandonado.
De repente, N