Cap. 56: Sembrando cizaña
—Bianca, te ves radiante, querida. Parece que haberte librado de César te ha asentado muy bien —elogia Dante al encontrarla en uno de los pasillos de la mansión, un encuentro que ha estado deseando.
—Supongo que no tener que preocuparte de no volverte una esclava puede hacer eso —responde la mujer esbozando una media sonrisa, aunque evitando mirarlo a los ojos, como si temiese que pudiese saber que ha estado con Julio en la biblioteca,
—En todo caso es un alivio para todos, César ya no es un p