54. Su maldición
CRYSTAL
Alejarme tan lejos como podía era todo lo que mi cuerpo me ordenaba, mientras mi mente reproducía una y otra vez aquella voz ronca y esos ojos en donde el blanco desapareció para ser reemplazado por negro.
Tropecé con una raíz, cayendo una vez más reabriendo mis heridas, que nuevamente estaban sangrando.
No podía dejar que la sangre cayera y dejara un rastro; eso me delataría más fácilmente.
Me levanté una vez más, comenzando a correr, hasta que aquel aullido me congeló en el suelo,