12. Buscando la verdad
CRYSTAL
A pesar de todas mis protestas, cortó su muñeca, obligándome a abrir la boca para recibir una vez más su sangre.
La única diferencia ahora es que parecía tener un sabor diferente, o tal vez siempre ha sido así.
Sentí en el momento exacto en el que mi brazo comenzó a sanar; la herida ardía, pero era tolerable a medida que la carne se cerraba.
Me quedé quieta en todo momento, mirando sus ojos, así como él lo hacía. Había algo en ellos, un mar embravecido capaz de desatar una tormenta.
Ret