Reina
El caos tenía un sonido. No lo supe hasta que lo oí con mis propios oídos. No eran gritos a todo pulmón, ni órdenes ladradas.
Era el tipo de movimiento frenético sin ritmo: pasos golpeando la piedra, puertas abriéndose de golpe, voces superpuestas por el pánico, y yo estaba en el centro.
No recordaba todo el regreso. No con claridad, pero recordaba sangre. Tanta sangre que aún me preguntaba cómo no me había desmayado ya. O tal vez sí, y simplemente no podía recordarlo.
Recordaba que me te