Reina
Habían pasado dos días, dos malditos días, y no había cambiado mucho. ¿A quién demonios engañaba? Nada había cambiado, y mi vida solo había empeorado.
No era de las que se quejan, así que decir esto en voz alta era sin duda algo que decía.
Había oído que el tiempo lo cura todo, pero a estas alturas, me sentía tentada a pensar que quienquiera que hubiera acuñado ese dicho no era específico en muchas cosas. O eso, o no recibía el tipo de sonido que curaba algo. En cambio, recibía el tipo qu