ERYNDRA
Dolor en el pecho.
Llegó lento, deslizándose como un ladrón no invitado.
Al principio era soportable cuando presenció el beso entre Kayara y Theron, pero ahora no podía evitar aferrarse con fuerza a las sábanas.
Su lobo aullaba, sus ojos cerrados con fuerza, y un quejido insoportable escapaba con cada respiración.
Se sentía como si mil cuchillos la apuñalaran al mismo tiempo, una y otra vez, sin descanso, de forma violenta.
Sabía lo que significaba.
Theron estaba tomando a otra mujer.
Y