Sin la puerta como barrera, los gemidos de la mujer que venían del baño se volvían cada vez más claros.
Tal vez también debido al olor embriagador en el aire, Mauricio comenzó a sentirse un poco acalorado. Desabrochó los dos botones superiores de su camisa mientras se dirigía a grandes pasos hacia el baño.
Valeria había estado sumergida en agua fría por un rato, y su rostro aún estaba rojizo.
Se sentía extremadamente incómoda, revolviéndose en el agua como un pez, completamente mojada, sus muñec