—¿Necesito cerrar la puerta con llave cuando te aplico el ungüento?— David preguntó con un tono de preocupación—. Mau, no juegues conmigo. Ya de por sí tu esposa piensa que soy gay, ¿qué pasará si se malinterpreta?
Mauricio respondió impaciente:—Si te digo que la cierres, hazlo. ¿Para qué tantas preguntas?
Cuando David regresó del dormitorio después de cerrar la puerta, se sorprendió al ver a Mauricio fuera de la tina, envuelto en una toalla y secándose el cabello.
David estaba asombrado.—Con es