Valeria descansó en casa durante dos días. Cuando su pie estuvo casi curado, fue a trabajar a Grupo Soler Internacional.
A esa hora, ya había llegado mucha gente al departamento de traducciones.
Algunos estaban ordenando documentos, otros charlando entre ellos. Cuando un compañero vio a Valeria vestida con un traje sastre negro, se sorprendió y exclamó: —¿Eh? ¿Valeria, ya regresaste al trabajo?
«¿Valeria?»
Ante la mención de su nombre, como si hubieran escuchado un chisme, los demás colegas volt