Valeria no sabía qué responder, así que simplemente asintió y bajó la cabeza para comer su desayuno.
Adrián fue muy eficiente en sus tareas, hizo una llamada y, unos veinte minutos después, un abogado de aspecto culto y educado llegó a la villa vestido con un traje.
Mauricio Soler empujó el contrato hacia Valeria. —Revisa si hay algo que necesites cambiar.
Valeria tomó el contrato y lo examinó de principio a fin. Todos los requisitos estaban plasmados en él, sin omisiones. Tomó una pluma y, cuan