Al escuchar a Mauricio hablar de esa manera, Valeria frunció ligeramente el ceño.
Sabía que Mauricio no estaba familiarizado con el mundo de la música, pero para un músico, sus manos son más preciadas que cualquier instrumento. Son casi su vida, y si se lastiman, se tomarían el tiempo para recuperarse adecuadamente.
No podrían arriesgarse a nunca volver a tocar un instrumento por practicar con fuerza...
¿Acaso Irene no valoraba sus propias manos?
Perdida en sus pensamientos, Valeria alzó la vist