Valeria deslizó su dedo por la pantalla, observando los mensajes que le llegaban. Pensó para sí misma: «Es cierto, la belleza tiene un poder propio. Si un hombre es guapo, automáticamente le perdonan cualquier error.»
Pero tenía que admitir que Mauricio sí tenía un buen físico...
Sin prestar más atención a los mensajes del grupo de chismes, Valeria dejó su móvil sobre la mesa.
Cuando levantó la mirada, se dio cuenta de que los miembros de su equipo ya habían regresado, y todos la miraban fijamen