Capítulo 27. Trampa
Benjamín entró a la oficina de la estación de policía, como un torbellino. Ignoró el llamado de Richard y otros compañeros, no quería saber nada de lo que tenían para decirle. Él solo deseaba comprobar que las palabras de su padre eran amenazas vacías, quería pensar que su padre mentía. Pero al abrir su casillero se dio cuenta de que la amenazas eran reales, que nada era una maldita mentira. Su pistola no estaba en su lugar.
—¡Maldición! —gruñó golpeando la pared con su puño, sin importar el da