Capítulo 35. Epílogo
—Parece que estás sosteniendo una bomba —dijo Benjamín, sonriéndole desde donde estaba apoyado contra la columna.
Nick lo fulminó con la mirada.
—No es una bomba, es una jodida pistola —refutó el muchacho con molestia.
Benjamín negó, se acercó a él hasta colocarse a su espalda.
—No te he escuchado quejarte ni una sola vez cuando sostienes mi pistola en las manos —le susurró.
Nick le dio un codazo entre las costillas que provocaron que el jefe de la policía se carcajeara.
—No te quejes, cariño,